31/3/13

NUESTROS DESAPARECIDOS
 TARCISIO PISONI

24 años. Soltero. Estudiante de Ingeniería. DNI Nº: 11005914. Desaparecido el: 27/1/77, Nº CONADEP: 4056, Decl. Nº 356. Fue secuestrado en QUILMES, BS. AS., C. Post: 1878. No hay testimonio de su paso por un C.C.D. **

BREVE RESEÑA ENVIADA POR SU HERMANA:

Nació en Quilmes el 23 de Abril de 1954. Tenía 2 hermanas mayores: Cornelia, que actualmente vive en Italia, de 18 años y yo, Elena que tenía 10. 

Hizo sus estudios primarios en la Escuela Normal Primaria y los secundarios en el Colegio Nacional de Quilmes. 

A su egreso, ingresó en la Facultad de Ingeniería de La Plata, donde estaba cursando el 5º año cuando fue secuestrado el 27 de enero de 1977. 

A los 8/9 años comenzó a practicar natación y judo; fue cinturón negro en la Academia Feijoó, situada en Brown entre Alem y Rivadavia. Siguió practicando ambos deportes durante varios años. 

Creo que a los 10 años comenzó a concurrir a clases de Dibujo y Pintura con la artista quilmeña Ana Pabstleben, cuando aún tenía su estudio en Humberto Iº, entre Lavalle y Moreno, frente a lo que era el Mercado Municipal, hoy Cines Showcase y Carrefour. 

Pintó hermosos cuadros que hoy adornan mi casa en Berazategui. 

Durante su adolescencia, tomó clases de guitarra y nos gustaba oírlo tocar. Su guitarra, también está en nuestra casa para deleite, primero de mis hijos y ahora de mis nietos. 

Habitualmente nos damos cuenta que la vida tiene esas vueltas raras que tejen y urden madejas extrañas de hechos, situaciones y encuentros. 

Justamente, el domingo 17 de marzo, paseando por Capital, fuimos a dar a la Costanera Norte y allí recordé que cerca estaba el Parque de la Memoria, al que me había, inconscientemente, resistido visitar. 

Esta vez no fue así. Entramos, vimos y encontramos el nombre de Tarcisio en la infinita lista de los desaparecidos del 77, tan infinita como la de los del 76. 

Fue sobrecogedor ver nombres, edades y estados (muchísimas embarazadas) de tantas personas cuyas vidas fueron diezmadas por el Estado, sin juicio, sin cuerpo, sin sentido... 

Ocho días después fue el cálido homenaje en nuestra querida primaria. Nada de nada en 36 años y dos hechos relacionados entre sí en un breve intervalo. Las vueltas de la vida...

Le agradezco sinceramente su interés y su atención. 

Muchos saludos. 
Prof. Elena Pisoni

NOTAS:

* El domicilio de Tarcisio Pisoni al momento de su secuestro era Humberto Iº 680, Quilmes, a muy pocos metros de la Brigada de Investigaciones, conocida como "Pozo de Quilmes" y/o "Chupadero Malvinas" donde -desde 1975- cientos de ciudadanos encontraron allí la más tenebrosa de las injusticias; fue uno de los reductos clandestinos del terror en la estructura del Circuito Camps.


La Brigada constaba de dos edificios separados. Uno era un chalet de dos plantas en la esquina de Allison Bell y Garibaldi, donde funcionaban los departamentos judiciales, cuyo acceso principal era por la calle Allison Bell. Esta calle, a la que daba el frente del chalet, se encontraba cortada con vallas que impedían la circulación de vehículos, y con una fuerte guardia apostada. Lindante al chalet, con el frente dando a la calle Garibaldi, había una segunda edificación de cuatro plantas, en la cual se encontraban los calabozos y las salas de tortura.


En este Centro Clandestino de Detención, se sabe, estuvo secuestrada María Cristina Lefteroff junto a su madre desde enero de 1977 (la misma semana de la desaparición de Tarcisio); la joven era egresada de nuestra escuela en 1973.

* El 31 de octubre de 1982 el “Corriere della Sera” publicó una lista de 297 nombres de desaparecidos italianos o de origen italiano comentando que: “Por meses, incluso años, la lista de los italianos desaparecidos se mantuvo en la caja fuerte de la embajada en Buenos Aires”. Entre todos esos nombres, está el de Tarcisio Pisoni. También está incluido en la Lista Parcial de personas desaparecidas (1971-1983) del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS); esta lista incluye 3585 nombres compilados por CELS y verificados con el anexo en el libro "Nunca más", y en orden de fecha de desaparición.

** La información de la CONADEP indica 24 años aunque en realidad tenía 22 y habría cumplido 23 en el siguiente mes de abril.

28/3/13

NUESTROS DESAPARECIDOS
 CRÓNICA DE LOS ACTOS ESCOLARES 

El lunes 25 se realizaron los actos conmemorativos del Día de la Memoria en la Unidad Académica Escuela Normal Superior "Alte. Guillermo Brown", tal como estaba programado.


En la sede la la Escuela Primaria Nº 84 (ex Departamento de Aplicación), calle Moreno 769 de Quilmes, a las 7:45 se congregaron alumnos, docentes, personal auxiliar e invitados con el objeto de rememorar la luctuosa fecha y descubrir la placa ofrendada por EXANQUI en homenaje a los dos muchachos que fueron víctimas del Terrorismo de Estado y habían discurrido su infancia en estas añosas aulas.

Después del tradicional izado de bandera acompañado por la canción "Aurora", la Vicedirectora dirigió breves palabras al auditorio para dar comienzo a la ceremonia, haciendo referencia al motivo de la misma. La Sra. Myriam Vecchi había sido maestra en primero y en sexto grado de Tarcisio Pisoni, por lo cual recordó al niño que conoció. Contó a los chicos que Tarcisio había sido su alumno, que era “un rubiecito precioso de ojos celestes, que llevaba sus lapicitos muy prolijamente atados a su cartuchera”.


SILENCIAR EL CONCIERTO DE VIVALDI HACIENDO CLICK EN LA TECLA II EN LA COLUMNA DE LA IZQUIERDA PARA ESCUCHAR LOS VIDEOS.


video
http://www.youtube.com/watch?v=V-B1rwhtADg

La docente Sra. Nilda Sobrero explicó a los alumnos el alcance y significado de la efeméride de la siguiente manera. Comenzó relatando un pasaje del cuento “Un elefante ocupa mucho espacio” (1) de Elsa Borneman, para luego comentarles a los niños que ese cuento, junto a otros, estuvo prohibido en una época. A partir de allí relató que fue la época más negra de nuestra historia. Un tiempo muy triste donde se secuestraron personas, se las torturó y se las asesinó. También se robaron bienes y -lo más duro- se robaron niños. Se refirió a quiénes perpetuaron este episodio tan oscuro recordando que no sólo los militares fueron los responsables, ya que contó con la complicidad de la parte civil de la sociedad: empresarios, Iglesia, justicia, prensa. Luego hizo hincapié en el significado del día: Memoria, Verdad y Justicia, mencionando los avances a nivel del esclarecimiento de la verdad a través de varios juicios; pero haciendo especial foco en la labor de la escuela en cuanto a la MEMORIA, para que no vivamos perdidos como en el País de No me acuerdo de María Elena Walsh

Finalmente leyó un poema escrito por Alejandro Almeida, hijo de la madre de Plaza de Mayo Taty Almeida, pocos días antes de desaparecer en 1975 a los 20 años de edad, texto que fue encontrado por su madre, luego de desaparecido entre las cosas que quedaron en su cuarto...

"Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre,
porque para vos los tres seguimos en él,
si me sorprende lejos de tus caricias
que tanto me hacen falta,
si la muerte me abrazara fuerte
como recompensa por haber querido la libertad,
y tus abrazos entonces sólo envuelven recuerdos,
llantos y consejos que no quise seguir,
quisiera decirte mamá que parte de lo que fui
lo vas a encontrar en mis compañeros.
La cita de control, la última, se la llevaron ellos,
los caídos, nuestros caídos, 
Mi control, nuestro control está en el cielo,
y nos está esperando.
Si la muerte me sorprende
de esta forma tan amarga, pero honesta,
si no me da tiempo  a un último grito
desesperado y sincero,
dejaré el aliento el último aliento,
para decir te quiero."


(Alejandro Almeida)

Maestra Sra. Nilda Sobrero
Poco después la Sra. Susana von Lurzer, docente jubilada hace poco en ese establecimiento e integrante de la Asociación de ex-alumnos se refirió al motivo de su presencia y de los otros visitantes, cual era descubrir una placa recordatoria de los jóvenes Tarcisio Pisoni  y Rodolfo Antonio Merediz, desaparecidos durante los años más tristes y desdichados de nuestra historia.

Sra. Susana von Lurzer
Al efecto, retiraron la cubierta la hermana de Tarcisio Pisoni y la hija de Rodolfo Merediz que se encontraba acompañada por sus vástagos. La Sra. Elena Pisoni de Grassi fue acompañada por su esposo y allí se encontró con antiguos compañeros de estudio de su hermano, tanto de la escuela secundaria como de la Universidad.

Sra. Elena Pisoni, Sra. Julia Merediz y otros allegados
En el nivel medio, EXANQUI participó en el acto del turno tarde, que se llevó a cabo en la sede de Mitre 364 a las 14:40 como se había determinado. Todo el alumnado y el personal se hallaba presente en el patio interno. El Director, Prof. Lavia, condujo la evocación que se inició con la presencia de las banderas de ceremonia y la entonación del Himno Nacional. A continuación explicó por sí mismo el motivo del mencionado acto y cedió la palabra a uno de los integrantes de EXANQUI, en este caso el Sr. Ariel Ghizzardi, quien aludió brevemente a la importancia de que los jóvenes conozcan lo sucedido en nuestra historia para no permitir que tales hechos se repitan.

Director Prof. Lavia
Momentos después se descubrió la respectiva placa, circunstancia que estuvo a cargo de amistades cercanas a algunas de las víctimas allí recordadas, y en compañía de varios miembros de la asociación de ex-alumnos.  Esta sencilla acción despertó reacciones sumamente emotivas entre los invitados. Los jóvenes homenajeados en esta oportunidad fueron Diana Iris García (promoción 1963), Elena Rinaldi Sarlo (promoción 1968), Blanca Ortiz de Murúa (promoción 1969), Diego Hernando Secaud Merlo (promoción 1969)  y Graciela Marina González Marelli (promoción 1969). 

¡ PRESENTES !
Luego, una docente de la institución a cargo del programa Jóvenes y Memoria de la Pcia. de Bs. As.  explicó el desarrollo del mismo durante el año pasado y se proyectaron algunas imágenes recogidas por los chicos en el curso de su investigación. Así mismo, hizo referencia a la contribución del Archivo Histórico de la Escuela en dicha tarea. También aclaró que lo alumnos este año están inclinados a profundizar el conocimiento de otras temáticas que los afectan por su condición de adolescentes.

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Inicio del acto (Nº 32)

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Vista de la concurrencia (Nº 37)

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Representante de Exanqui (Nº 28)

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Descubrimiento de la placa (Nº 27)

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Allegados a los jóvenes desaparecidos y miembros de EXANQUI (Nº 26)

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Proyección de fotos de Rosita Murno (Nº 24)

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Programa Jóvenes y Memoria (Nº 23)

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Finalización del acto (Nº 22)

(1) "¿Se puede saber para qué hacemos huelga? -gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá.
- ¡Al fin una buena pregunta! -exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les explicó a sus compañeros que ellos eran presos... que trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero... que eran obligados a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente... que se los forzaba a imitar a los hombres... que no debían soportar más humillaciones y que patatín y que patatán." (Elsa Borneman)

(A esta nota se agregarán otros documentos gráficos.)

26/3/13

Garzón aboga porque Vaticano abra archivos sobre gobierno militar argentino

El exjuez español Baltasar Garzón abogó porque El Vaticano abra sus archivos para conocer información sobre el gobierno militar argentino (1976-1983).


"Sería muy positivo y sería una muestra de cooperación y de apoyo a las víctimas del terrorismo de Estado", afirmó Garzón, según recoge la agencia oficial argentina Télam.

Garzón, que actualmente ejerce como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de Argentina, señaló que en esos archivos podría haber informes enviados por diplomáticos con información de Argentina en ese período.

"Es conocido que durante la dictadura las víctimas acudieron a la Iglesia, al igual que Madres y Abuelas de Plaza de Mayo enviaron misivas al papa Juan Pablo II", afirmó Garzón al señalar que los jueces que investigan los crímenes cometidos durante el gobierno militar deberían hacer la solicitud formal.

Fuente: http://www.bbc.co.uk

25/3/13

“Desventuras en el país Jardín de Infantes” 
por María Elena Walsh


En agosto de 1979, en el Suplemento “Cultura y Nación” de Clarín, María Elena Walsh publicó la nota, de la que aquí se reproduce un fragmento, que funcionó como una voz a favor de la lucidez. 


Si alguien quisiera recitar el clásico "Como amado en el amante / uno en otro residía..." por los medios de difusión del País-Jardín, el celador de turno se lo prohibiría, espantado de la palabra amante, mucho más en tan ambiguo sentido. 

Imposible alegar que esos versos los escribió el insospechable San Juan de la Cruz y se refieren a Personas de la Santísima Trinidad. Primero, porque el celador no suele tener cara (ni ceca). 

Segundo, porque el celador no repara en contextos ni significados. Tercero, porque veta palabras a la bartola, conceptos al tuntún y autores porque están en capilla. 

Atenuante: como el celador suele ser flexible con el material importado, quizás dejara pasar "por esa única vez" los sublimes versos porque son de un poeta español. 

Agravante: en ese caso los vetaría sólo por ser poesía, cosa muy tranquilizadora. 

El celador, a quien en adelante llamaremos censor para abreviar, suele mantenerse en el anonimato, salvo un famoso calificador de cine jubilado que alcanzó envidiable grado de notoriedad y adhesión popular. 

El censor no exhibe documentos ni obras como exhibimos todos a cada paso. Suele ignorarse su currículum y en que necrópolis se doctoró. Sólo sabemos, por tradición oral, que fue capaz de incinerar La historia del cubismo o las Memorias de (Groucho) Marx. Que su cultura puede ser ancha y ajena como para recordar que Stendhal escribió dos novelas: El rojo y El negro, y que ambas son sospechosas es dato folklórico y nos resultaría temerario atribuírselo. 

Tampoco sabemos, salvo excepciones, si trabaja a sueldo, por vocación, porque la vida lo engañó o por mandato de Satanás. 

Lo que sí sabemos es que existe desde que tenemos uso de razón y ganas de usarla, y que de un modo u otro sobrevive a todos los gobiernos y renace siempre de sus cenizas, como el Gato Félix. Y que fueron ¡ay! efímeros los períodos en que se mantuvo entre paréntesis. 

La mayoría de los autores somos moralistas. Queremos —debemos— denunciar para sanear, informar para corregir, saber para transmitir, analizar para optar. Y decirlo todo con nuestras palabras, que son las del diccionario. Y con nuestras ideas, que son por lo menos las del siglo XX y no las de Khomeini. 

El productor-consumidor de cultura necesita saber qué pasa en el mundo, pero sólo accede a libros extranjeros preseleccionados, a un cine mutilado, a noticias veladas, a dramatizaciones mojigatas. Se suscribe entonces a revistas europeas (no son pornográficas pero quién va a probarlo: ¿no son obscenas las láminas de anatomía?) que significativamente el correo no distribuye.

Un autor tiene derecho a comunicarse por los medios de difusión, pero antes de ser convocado se lo busca en una lista como las que consultan las Aduanas, con delincuentes o "desaconsejables". Si tiene la suerte de no figurar entre los réprobos hablará ante un micrófono tan rodeado de testigos temerosos que se sentirá como una nena lumpen a la mesa de Martínez de Hoz: todos la vigilan para que no se vuelque encima la sémola ni pronuncie palabrotas. Y el oyente no sabe por qué su autor preferido tartamudea, vacila y vierte al fin conceptos de sémola chirle y sosa. 

Hace tiempo que somos como niños y no podemos decir lo que pensamos o imaginamos. Cuando el censor desaparezca ¡porque alguna vez sucumbirá demolido por una autopista! estaremos decrépitos y sin saber ya qué decir. Habremos olvidado el cómo, el dónde y el cuándo y nos sentaremos en una plaza como la pareja de viejitos del dibujo de Quino que se preguntaban: "¿Nosotros qué éramos...?" 

El ubicuo y diligente censor transforma uno de los más lúcidos centros culturales del mundo en un Jardín-de-Infantes fabricador de embelecos que sólo pueden abordar lo pueril, lo procaz, lo frívolo o lo histórico pasado por agua bendita. Ha convertido nuestro llamado ambiente cultural en un pestilente hervidero de sospechas, denuncias, intrigas, presunciones y anatemas. Es, en definitiva, un estafador de energías, un ladrón de nuestro derecho a la imaginación, que debería ser constitucional. 

La autora firmante cree haber defendido siempre principios éticos y/o patrióticos en todos los medios en que incursionó. Creyó y cree en la protección de la infancia y por lo tanto en el robustecimiento del núcleo familiar. Pero la autora también y gracias a Dios no es ciega, aunque quieran vendarle los ojos a trompadas, y mira a su alrededor. Mira con amor la realidad de su país, por fea y sucia que parezca a veces, así como una madre ama a su crío con sus llantos, sus sonrisas y su caca (¿se podrá publicar esta palabra?). Y ve multitud de familias ilegalmente desarticuladas porque el divorcio no existe porque no se lo nombra, y viceversa. Ve también a mucha gente que se ama —o se mata y esclaviza, pero eso no importa al censor— fuera de vínculos legales o divinos. 

Pero suele estarle vedado referirse a lo que ve sin idealizarlo. Si incursiona en la TV —da lo mismo que sea como espectador, autor o "invitado"— hablará del prêt-à-porter, la nostalgia, el cultivo de begonias. Contemplará a ejemplares enamorados que leen Anteojito en lugar de besarse. Asistirá a debates sobre temas urticantes como el tratamiento del pie de atleta, etcétera. 

El público ha respondido a este escamoteo apagando los televisores. En este caso, el que calla —o apaga— no otorga. En otros casos tampoco: el que calla es porque está muerto, generalmente de miedo. 

Cuando ya nos creíamos libres de brujos, nuestra cultura parece regida por un conjuro mágico no nombrar para que no exista. A ese orden pertenece la más famosa frase de los últimos tiempos: "La inflación ha muerto" (por lo tanto no existe). Como uno la ve muerta quizás pero cada vez más rozagante, da ganas de sugerirle cariñosamente a su autor, el doctor Zimmermann, que se limite a ser bello y callar. 

Sí, la firmante se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un País-Jardín-de-Infantes. Menos imaginó que ese país podría llegar a parecerse peligrosamente a la España de Franco, si seguimos apañando a sus celadores. Esa triste España donde había que someter a censura previa las letras de canciones, como sucede hoy aquí y nadie denuncia; donde el doblaje de las películas convertía a los amantes en hermanos, legalizando grotescamente el incesto. 

Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabernos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué.

Es verdad que no toda censura procede "de arriba" sino que, insisto, es un antiguo deporte de amanuenses intermedios. Pero el catonismo oficial favorece —como la humedad a los hongos— la proliferación de meritorios y culposos. Unos recortan y otros se achican. Y entre todos embalsamamos las mustias alas de cóndor de la República. 

Nuestra historia —con sus cabezas en picas, sus eternos enconos y sus viejas o recientes guerras civiles— nos ha estigmatizado quizás con una propensión latente represiva-intervecinal que explota al menor estímulo y transforma la convivencia en un perpetuo intercambio de agravios y rencores. 

No es ejemplo actual sino intemporal, digamos, el del taxista calvo que "fusilaría a los muchachos de pelo largo". El del culto librero que una vez, al pedirle un libro feminista, me reprochó: "Vamos, no va a ponerse a leer esas cosas..." ("Nena, eso no se toca.") O el del director de una sala que exigió a un distinguido coreógrafo que no incluyera "danza demasiado moderna ni con bailarinas muy desvestidas". ("Nene, eso no se hace.") 

Quienes desempeñan la peliaguda misión de gobernarnos, así como desterraron —y agradecemos— aquellas metralletas que nos apuntaban por doquier en razón de bien atendibles medidas de seguridad, deberían aliviar ya la cuarentena que siguen aplicando sobre la madurez de un pueblo (¿se acuerdan del Mundial?) con el pretexto de que la libertad lo sumiría en el libertinaje, la insurrección armada o el marxismo frenético. 

Y si de aplacar la violencia se trata, ¿por qué no se retacean las series de TV o se sanciona a los conductores que nos convierten en virtuales víctimas y asesinos? 


Creo necesario aunque obvio advertir que en las democracias donde la libertad de expresión es absoluta la comunidad no es más viciosa ni la familia está más mutilada ni la juventud más corrompida que bajo los regímenes de exagerado paternalismo. Más bien todo lo contrario. Delito e irregularidad son desgraciadamente productos de nuestra época (y de otras) y se dan en casi todos los países excepto los comunistas. ¿Son ellos nuestro ideal? 

Aun la pornografía —que personalmente detesto, en especial la clandestina y la española— y las expresiones llamadas de vanguardia, pasado un primer asalto de curiosidad, son naturalmente relegadas a un gueto: barrios, salas, círculos. Y allí va a buscarlas el adulto cuando tiene ganas, así como va a sintonizar debates sobre temas vigentes durante el horario de protección al menor.

Se supone que, en cuanto el censor desaparezca, los primeros en aprovechar del recreo serán los descomedidos de siempre, que reflotarán una grosera contra-cultura. Pero a la larga resultarían relegados siempre que una debida promoción (que hoy tampoco existe) de los honestos los lleve a ocupar las posiciones más evidentes. 

El abuso puede ser controlable mediante una coherente reglamentación, pero es preferible mil veces correr los riesgos que entraña la libertad, por lo mucho de positivo que engendra, que asustamos a priori para ser pobres pero honrados, niños pero atrasados, que no es lo mismo que puros.

En cambio los tortuosos mecanismos que paralizan preventivamente la cultura sí contaminan y achatan a toda la familia social y no sólo le vedan el acceso a las grandes ideas sino que generan fracaso, reyertas e hipocresía... vicios poco recomendables para una familia. 

En lugar de presentar certificados de buena conducta o temblar por si figuramos en alguna "lista" creo que deberíamos confesar gandhianamente: sí, somos veinticinco millones de sospechosos de querer pensar por nuestra cuenta, asumir la adultez y actualizamos creativamente, por peligroso que les parezca a bienintencionados guardianes. 

Veinticinco millones, sí, porque los niños por fortuna no se salvan del pecado. Aunque se han prohibido libros infantiles, los pequeños monstruos siguen consumiendo historias con madrastras-harpías, brujas que comen niños, hombres que asesinan a siete esposas, padres que abandonan a sus hijos en el bosque, Alicias que viajan bajo tierra sin permiso de mamá. Entonces ellos, como nosotros, corren el riesgo de perder ese "sentido de familia" que se nos quiere inculcar escolarmente... y con interminables avisos de vinos. 

Ésta no es una bravuconada, es el anhelo, la súplica de una ciudadana productora-consumidora de cultura. Es un ruego a quienes tienen el honor de gobernarnos (y a sus esposas, que quizás influyan en alguna decisión así como contribuyen al bienestar público con sus admirables tareas benéficas): déjennos crecer. Es la primera condición para preservar la paz, para no fundar otra vez un futuro de adolescentes dementes o estériles. 

Como aquella pobre modista negra llamada Rosa Parks, encarcelada por haberse negado a cederle el asiento a un pasajero blanco en un autobús según la obligaba la ley, la autora declararía a quien la acusara de sediciosa: "No soy una revolucionaria, es que estaba muy cansada". 

Rosa Parks, en un país y una época (reciente) donde regían tales leyes en materia de "derechos humanos", era adulta y, ayudada por sus hermanos de raza, pudo apelar a otro ámbito de la justicia para derrotar a la larga la opresión y contribuir a desenmascarar al Ku Klux Klan. 

Nosotros, pobres niños, a qué justicia apelaremos para desenmascarar a nuestros encapuchados y fascistas espontáneos, para desbaratar listas que vienen de arriba, de abajo y del medio, para derogar fantasmales reglamentos dictados quizás por ignorancia o exceso de celo de sacristanes más papistas que el Papa. 

Sólo podemos expresar nuestra impotencia, nuestra santa furia, como los chicos: pataleando y llorando sin que nadie nos haga caso. 

La autora "está muy cansada", no por los recortes que haya sufrido porque volverán a crecerle como el pelo y porque de ellos la compensa el infinito privilegio de integrar la honorable familia de sus compatriotas, sino por compartir el peso de la frustración generalizada. Porque es célula de todo un organismo social y no aislada partícula. Porque más que la imagen del país en el exterior le importa y duele el cuerpo de ese país por dentro. 

Y porque no es una revolucionaria pero está muy cansada, no se exilia sino que se va a llorar sentada en el cordón de la vereda, con un único consuelo: el de los zonzos. Está rodeada de compañeritos de impecable delantal y conducta sobresaliente (salvo una que otra travesura). De coeficiente aceptable, pero persuadidos a conducirse como retardados y, pese a su corta edad, munidos de anticonceptivos mentales. 

Todos tenemos el lápiz roto y una descomunal goma de borrar ya incrustada en el cerebro. Pataleamos y lloramos hasta formar un inmenso río de mocos que va a dar a la mar de lágrimas y sangre que supimos conseguir en esta castigadora tierra. 

María Elena Walsh


Canción de cuna para un gobernante
María Elena Walsh

Duerme tranquilamente que viene un sable
a vigilar tu sueño de gobernante.

América te acuna como una madre
con un brazo de rabia y otro de sangre.

Duerme con aspavientos, duerme y no mandes
que ya te están velando los estudiantes.

Duerme mientras arriba lloran las aves
y el lucero trabaja para la cárcel.

Hombres, niños, mujeres, es decir: nadie,
parece que no quieren que tú descanses.

Rozan con penas chicas tu sueño grande.
Cuando no piden casas, pretenden panes.

Gritan junto a tu cuna.
No te levantes aunque su grito diga: "Oíd, mortales".

Duermete oficialmente, sin preocuparte,
que sólo algunas piedras son responsables.

Que ya te están velando los estudiantes
y los lirios del campo no tienen hambre.

Y el lucero trabaja para la cárcel.

El golpe de Estado en el ámbito educativo

Regimiento de Infantería Aerotransportada de La Calera
29 de abril de 1976 (1)
El régimen militar no sólo utilizó
la desaparición física, la tortura
y la persecución
para eliminar a los “oponentes”,
 sino que también buscó destruir
su universo simbólico en
un intento de destierro de las ideas 
del pensamiento crítico,
para instalar otra cultura,
otro orden social, otro lenguaje 
y otro comportamiento.
(Florencia Bossié)

Luego del golpe del 24 de marzo, Ricardo Bruera fue designado Ministro de Educación de la Dictadura (1976 a mediados de 1977).

La concepción pedagógica de Bruera y sus colaboradores sostenía que debía existir una articulación entre la libertad individual y colectiva pero que ésta sólo era concretable a partir del establecimiento del orden. No sólo orden social sino un orden interno generado por un disciplinamiento externo y el autocontrol personal. 

Desde el Ministerio de Educación y Cultura, se gestó la "Operación Claridad". Se trataba de un plan a través del cual se pretendía identificar a los opositores al régimen en el ámbito cultural y de lograr la propugnada articulación entre libertad individual y colectiva a través del orden. Los integrantes de “El Proceso” se sentían amenazados por las ideas y proyectos extranjerizantes, por eso, buscaron restaurar los valores occidentales y cristianos y erradicar toda concepción ideológica que no fuera afín a esos contenidos. En una entrevista al presidente de facto, Jorge Rafael Videla, expresaba:

"La Argentina es un país occidental y cristiano, no porque esté escrito así en el aeropuerto de Ezeiza; la Argentina es occidental y cristiana porque viene de su historia. Es por defender esa condición como estilo de vida que se planteó esta lucha contra quienes no aceptaron ese sistema de vida y quisieron imponer otro distinto [...] 
[...] consideramos que es un delito grave atentar contra el estilo de vida occidental y cristiano queriéndolo cambiar por otro que nos es ajeno, y en este tipo de lucha no solamente es considerado como agresor el que agrede a través de la bomba, del disparo o del secuestro, sino también aquel que en el plano de las ideas quiera cambiar nuestro sistema de vida a través de ideas que son justamente subversivas; es decir subvierten valores [...]
El terrorista no sólo es considerado tal por matar con un arma o colocar una bomba, sino también por activar, a través de ideas contrarias a nuestra civilización, a otras personas".
(Diario La Prensa, 18 de diciembre de 1977).

La censura fue uno de los mecanismos de control que aplicó la dictadura militar. En dependencias del Estado, trabajaron muchos censores determinando qué se podía publicar; recortando películas; letras de canciones; etc.

Muchos escritores, intelectuales, actores, cantantes, fueron considerados terroristas y por eso fueron proscriptos junto con sus obras, otros fueron secuestrados, muertos o tuvieron que marchar al exilio.

También en las instituciones educativas de los diferentes niveles de la escolaridad, centenares de docentes fueron cesanteados, inhabilitados para enseñar, perseguidos, desaparecidos y muertos. Lo mismo ocurrió con el estudiantado.

Para cumplir con este “objetivo”, se organizó un aparato de espionaje dentro de las escuelas –infiltrando estudiantes, colocando en los cargos directivos agentes de las fuerzas de seguridad, logrando la “colaboración” de docentes y estudiantes- para detectar y delatar a que fueran opositores a los lineamientos educativos planteados por la dictadura y, a partir de esos datos, incorporarlos en las llamadas “listas negras”.

Los sucesivos ministros -Bruera, Catalán, Llerena Amadeo, Burundarena y Liciardo- entendían que el ámbito de la cultura y la educación eran los más adecuados para que la subversión pudiera realizar su trabajo de captación ideológica. Por esa razón, trataron de ejercer un control estricto de esos dos ámbitos a partir de la producción de materiales que revelaran el accionar del enemigo y orientaran a los integrantes de la comunidad educativa para encarar la lucha contra él. La Resolución 538/77 firmada por el ministro Juan José Catalán expresaba que entre los Propósitos y los Objetivos Básicos del Proceso de Reorganización Nacional se encuentra: 
“[...] la erradicación de la subversión en todas sus formas. 
[...] la vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad del ser argentino y la conformación de un sistema educativo acorde con las necesidades del país, que sirva efectivamente a los objetivos de la Nación y consolide los valores y aspiraciones culturales de ésta. 
[...] Que el personal docente y directivo de establecimientos educacionales es el que, en definitiva, en forma directa, ejercita la transmisión de conocimientos y la conducción de los respectivos ámbitos. 
Que por tal motivo resulta necesario proveer a dicho personal de la mayor información para el cumplimiento de sus funciones y la delicada labor a su cargo”.

En consonancia con lo expuesto resolvía:

“1°. El folleto titulado “Subversión en el ámbito educativo (Conozcamos a nuestro enemigo)” se distribuirá en todos los establecimientos educacionales [...]”

También establecía que los directivos serían los responsables de dar a conocer el contenido del folleto entre el personal docente y administrativo y que, en la medida en que fuera viable, su contenido se haría extensivo a los estudiantes. Los supervisores eran los encargados de velar por el cumplimiento de la Resolución 538. Se pretendió infundir la idea de que la “guerra” contra la subversión se peleaba también en la escuela. 

En la aludida Resolución, se enumeran los argumentos utilizados por los subversivos para captar adeptos: que todos puedan estudiar; que no se atienden las necesidades estudiantiles; que no hay libertad de expresión ni diálogo; aumento del presupuesto educativo, entre otros (Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo. Buenos Aires, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, 1978, p. 40-41).

Todo estaba bajo control. Se realizaron purgas del material bibliográfico que circulaba en las escuelas porque las fuerzas de seguridad habían advertido que desde “páginas inocentes” en apariencia, objetiva o subjetivamente, se emitían mensajes contrarios a los “valores nacionales”. Fueron prohibidos, quemados, sacados de circulación muchísimos libros considerados “material subversivo”.

Los integrantes del gobierno de facto pretendían que la sociedad toda debía participar, vigilar y denunciar al enemigo. La nota dirigida al ministro de educación publicada en la Revista Gente da cuenta de cómo accionaban los “colaboradores”

“Doctor Catalán: esto tiene que preocuparlo. 
El país viene de sufrir una guerra. Armada e ideológica. Y la ganó gracias al valor y el sacrificio de muchos. Pero esa guerra no terminó. El enemigo aprovechará cualquier fisura para seguir con su trabajo destructor. Un área fundamental para ellos es la educación en los tres niveles. Su táctica es atrapar mentes y en especial la de los jóvenes, que son el futuro de la Nación.
Nos preocupa entonces que aún hoy circulen en los colegios libros con frases y conceptos como los que transcribimos. No pretendemos desatar una caza de brujas. Pero el lenguaje y la ideología que esos libros expresan se parecen demasiado a la ideología que imponen los subversivos marxistas en la prédica diaria. Creemos que esto debe ser controlado y corregido".

(Revista Gente, Buenos Aires, Atlántida, abril de 1978).

La nota hacía referencia al libro de historia “Las edades Moderna y Contemporánea”, de los profesores Juan Antonio Bustinza y Gabriel Ribas de la Editorial Kapelusz. Poco tiempo después, a través de la Resolución 555/78 del Ministerio de Educación, se establecía que los contenidos del libro no eran acordes a los objetivos educativos de “El Proceso” y por ello no se podría utilizar ni recomendar en las escuelas, debiendo ser retirado de las bibliotecas bajo supervisión de las autoridades.

Todo aquellos materiales didácticos, actividades y docentes que tendieran a generar en el estudiantado la reflexión crítica; la democratización de los conocimientos; valores como la solidaridad, la libertad, la participación; eran incompatibles con los Objetivos del gobierno de facto y debían ser censurados, exonerados, encarcelados, desaparecidos, exiliados.

La política educativa implementada por la dictadura militar tendió al vaciamiento de los contenidos curriculares, redujo el presupuesto del área, impulsó la privatización de la educación pública y la transferencia de los servicios educativos a las provincias y municipalidades y militarizó la escuela. Esto fue posible merced a la complicidad de muchos integrantes de la población civil.

Seguramente los contenidos de la Resolución 538/77 le despertaron la necesidad de profundizar en su contenido.  

(1) “Se incinera esta documentación perniciosa que afecta al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana –dice el comunicado oficial–, a fin de que no pueda seguir engañando a la juventud sobre nuestro más tradicional acervo espiritual: ‘Dios, Patria y Hogar”.

Véanse: 
Pablo Pineau, “Impactos de un asueto educacional. Las políticas educativas de la dictadura (1976-1983)”, en AA. VV., El principio del fin. Políticas y memoria de la educación en la última dictadura militar (1976-1983), Buenos Aires, Editorial Colihue, 2006.
Doval, D. “La cruzada restauradora en la educación. Uniformar, descentralizar y moralizar”, en Anuario SAHE, Nº 7, 2006, 231-262.
Kaufmann, C. y Doval, D. (1999) Paternalismos pedagógicos. Laborde Editor, Rosario.
Kaufmann, C., y Doval D., “La enseñanza encubierta de la religión: la Formación Moral y Cívica”. En Kaufmann (Directora) (2006). Dictadura y Educación, Los textos escolares en la historia argentina reciente, Tomo 3. Miño y Dávila, Buenos Aires.
Kaufmann, C., y Doval D. (1997), Una pedagogía de la renuncia. El perennialismo en Argentina, Cuadernos N° 8, Serie Investigaciones, Lux, Santa Fe.

Sobre la "Operación Claridad":
http://www.apropol.org.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=5251&Itemid=39
http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/dandrea/memoria/memori11.htm
http://riarevuelta.blogspot.com.ar/2007_03_01_archive.html

Documento Subversión en el ámbito educativo (Conozcamos a nuestro enemigo)en

  

Desaparecidos por Profesión u Ocupación:

Obreros 30,2%
Estudiantes 21,0%
Empleados 17,9%
Profesionales 10,7%
Docentes 5,7%
Autónomos y varios 5,0%
Amas de casa 3,8%
Conscriptos, miembros de Fuerzas de Seguridad y Armadas 2,5%
Periodistas 1,6%
Actores/Artistas 1,3%
Religiosos 0,3%

(Fuente: Nunca Más)

24/3/13

Palabras que matan
por Felipe Pigna

Hasta 1976 el 24 de marzo remitía en las efemérides a dos hechos auspiciosos y democráticos: el 24 de marzo de 1816, se inauguraban las sesiones del Congreso de Tucumán que proclamaría nuestra independencia y tres años antes, un 24 de marzo la Asamblea del año XIII, terminaba para siempre con la nefasta Inquisición en todo el territorio del ex virreinato del Río de la Plata. 

Seguramente ni los congresales del XIII ni los del XVI estaban en condiciones de sospechar que la inquisición volvería corregida, actualizada y aumentada un 24 de marzo de 1976. 

Los uniformados y sus socios civiles venían a imponer un nuevo modelo de sociedad, a terminar con todo conato de desarrollo nacional independiente y a disciplinar a una sociedad con una larga tradición de lucha y conciencia gremial. Así lo expresó claramente el general Videla en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, el 8 de julio de 1976: "La lucha se dará en todos los campos, además del estrictamente militar. No se permitirá la acción disolvente y antinacional en la cultura, en los medios de comunicación, en la economía, en la política o en el gremialismo." 

El decidido apoyo al golpe por parte de los factores de poder que veían amenazados sus privilegios por la creciente movilización de importantes sectores de la clase trabajadora y la producción intelectual de sectores medios partidarios de un proyecto de cambio social, fue decisiva. Dentro de este esquema de acuerdo represivo entre poder económico y poder militar se consideraría subversivo a todo aquel que postulase ideas contrarias al "ser nacional" que comprendía valores como la aceptación acrítica de toda jerarquía sin lugar a la discusión. La sociedad argentina venía de un proceso de cambio que se había acelerado a partir de hechos claves como el Cordobazo y la recepción de la renovada producción ideológica e intelectual posterior al Mayo francés del 68. Una clase media ilustrada e inquieta seguía con atención los procesos mundiales y comenzaba a adoptar el psicoanálisis y sus categorías de análisis. 

Como señala el historiador David Rock, "los grupos de poder, la Iglesia y los militares comenzaron a preocuparse cuando notaron, entre otras cosas, que el cura confesor estaba siendo reemplazado por el psicoanalista". 

El responsable de la represión en Córdoba, jefe de campos de concentración como el célebre "La Perla", general Luciano Benjamín Menéndez, decía por aquellos años en un discurso dirigido a directivos de establecimientos escolares:

"Para los educadores: inculcar el respeto de las normas establecidas; inculcar una fe profunda en la grandeza del destino del país; consagrarse por entero a la causa de la Patria, actuando espontáneamente en coordinación con las Fuerzas Armadas, aceptando sus sugerencias y cooperando con ellas para desenmascarar y señalar a las personas culpables de subversión, o que desarrollan su propaganda bajo el disfraz de profesor o de alumno. Para los alumnos comprender que deben estudiar y obedecer, para madurar moral e intelectualmente; creer y tener absoluta confianza en las Fuerzas Armadas, triunfadoras invencibles de todos los enemigos pasados y presentes de la patria" 

Huelga aclarar que el encendido discurso del general fue pronunciado cinco años antes de que su hermano, Mario Benjamín Menéndez, también general de ese ejército invencible, se rindiera bochornosamente en Malvinas, no antes de dejar morir por falta de alimentos y entrenamiento a casi mil jóvenes argentinos. 

La imposición de una cultura vigilante de “los valores occidentales y cristianos” se planteó como una especie de cruzada en la que la jerarquía de la Iglesia católica cumplió un rol fundamental, tal como se advierte en estas declaraciones del representante del Vaticano en Argentina, Monseñor Pío Laghi: "El país tiene una ideología tradicional, y cuando alguien pretende imponer otro ideario diferente y extraño, la Nación reacciona como un organismo con anticuerpos frente a los gérmenes, generándose así la violencia. Pero nunca la violencia es justa y tampoco la justicia tiene que ser violenta; sin embargo, en ciertas situaciones la autodefensa exige tomar determinadas actitudes, en este caso habrá que respetar el derecho hasta donde se puede". 

Desde el otro lado de la historia, un sacerdote que fue secuestrado por un grupo de tareas contó su terrible experiencia a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas: “Volvió el otro hombre, que me había tratado respetuosamente en el interrogatorio, y me dijo: usted es un cura idealista, un místico, diría yo, un cura piola; solamente tiene un error, que es haber interpretado demasiado materialmente la doctrina de Cristo. Cristo habla de los pobres de espíritu, y usted hizo una interpretación materialista de eso, y se ha ido a vivir con los materialmente pobres. En la Argentina los pobres de espíritu son los ricos, y usted, en adelante deberá dedicarse a ayudar más a los ricos, que son los que realmente están necesitados espiritualmente. Luego la persona que me interrogaba perdió la paciencia y se enojó diciéndome: vos no sos un guerrillero, no estás en la violencia, pero vos no te das cuenta de que al irte a vivir allí con tu cultura, unís a los pobres, y unir a los pobres es subversión." 

El ministro de educación Llerena Amadeo llegó a proponer que: "Para una mayor convivencia social es conveniente que quienes no son cristianos sepan cuál es la concepción cristiana que tiene la mayoría de la población sobre estos temas. El nuestro es un país occidental y cristiano y no se puede dejar de mostrar a los futuros ciudadanos qué significa tal concepción." 

Pero ¿cuáles eran esos valores "occidentales y cristianos" que los genocidas militares y civiles decían defender? Históricamente, se ha vinculado a la tradición occidental con la democracia y la plena vigencia de los derechos elementales del hombre. Se oponía el modelo democrático occidental a las tiranías, teocracias y regímenes autoritarios ubicados por los propios occidentales en la tradición oriental. 

En cuanto a lo cristiano: la solidaridad, la misericordia, la comunión, el amor al prójimo hasta el sacrificio, la dignidad de la persona humana, a lo que habría que sumarle los diez mandamientos, de los cuales los terroristas de estado no dejaron uno solo sin violar. 

Se decía en no pocos documentos oficiales que la "subversión" utilizaba la droga como medio de captación de los jóvenes y se hablaba de sus efectos devastadores para el individuo y la familia. La historia nos recuerda que en 1980, la dictadura de Videla colaboró activamente con hombres, armas, dinero y logística con el llamado "golpe de la cocaína" perpetrado en Bolivia por generales vinculados al narcotráfico encabezados por García Meza. Uno de los responsables del apoyo argentino, el general Suárez Mason, presidente y aniquilador de la petrolera estatal YPF -a la que dejó con una deuda de seis mil millones de dólares- y responsable de la represión en el Cuerpo de Ejército 1, será condenado años más tarde por una corte de los Estados Unidos por tráfico de drogas y vinculación con el narcotráfico internacional. 

La contradicción entre los dichos y los hechos no es nueva en nuestra historia, ya que los conservadores argentinos, autodenominados liberales, que han detentado el poder durante la mayor parte de nuestra historia y lo hicieron durante la dictadura han hecho del doble discurso su forma de hacer política. Uno de ellos, José Alfredo Martínez de Hoz, le aclaraba al país en 1977: “No somos unos ogros que han sacado del fondo de una caverna para hacer sufrir a la gente, sino que somos seres humanos, igual que todos ustedes que me están escuchando; que hemos sido sacados de nuestras casas convocados por las Fuerzas Armadas, que han salido a superar una crisis tremendamente grave en la historia política, económica y social argentina; que hemos abandonado una vida más cómoda, más provechosa y también nuestra vida familiar.” Decía el genial Atahualpa Yupanqui, “no aclare que oscurece”.


Fuente: https://es-es.facebook.com/FelipePigna
(El destacado nos pertenece)

Día Nacional de la Memoria 
por la Verdad y la Justicia
LEY 25.633


Institúyese el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.


Sancionada: Agosto 1 de 2002
Promulgada: Agosto 22 de 2002

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:

ARTICULO 1º — Institúyese el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en conmemoración de quienes resultaron víctimas del proceso iniciado en esa fecha del año 1976.

ARTICULO 2º — En el seno del Consejo Federal de Cultura y Educación, el Ministerio de Educación de la Nación y las autoridades educativas de las distintas jurisdicciones acordarán la inclusión en los respectivos calendarios escolares de jornadas alusivas al Día Nacional instituido por el artículo anterior, que consoliden la memoria colectiva de la sociedad, generen sentimientos opuestos a todo tipo de autoritarismo y auspicien la defensa permanente del Estado de Derecho y la plena vigencia de los Derechos Humanos.

ARTICULO 3º — Facúltase al Poder Ejecutivo nacional para disponer en los distintos ámbitos de su competencia la implementación de actividades específicas, en el mismo sentido que el dispuesto para la comunidad educativa en el artículo anterior de la presente ley.

ARTICULO 4º — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A UN DIA DEL MES DE AGOSTO DEL AÑO DOS MIL DOS.

— REGISTRADA BAJO EL Nº 25.633 —
EDUARDO O. CAMAÑO. — JUAN C. MAQUEDA.— Juan Estrada. — Juan C. Oyarzún.

Decreto 1549/2002
Bs. As., 22/8/2002

POR TANTO:

Téngase por Ley de la Nación Nº 25.633 cúmplase, comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese. —


Desapariciones
Rubén Blades

Que alguien me diga si ha visto a mi esposo,
preguntaba la doña,
se llama Ernesto y tiene cuarenta años,
trabajaba de peón en un negocio de autos,
llevaba camisa oscura y pantalón claro,
salió de noche y no ha regresado
y no se ya qué pensar
pues esto antes no me había pasado.

Llevo tres días buscando a mi hermana,
se llama Altagracia igual que la abuela,
salió del trabajo para la escuela,
tenía puestos jeans y una camisa blanca,
no ha sido el novio, el tipo está en su casa,
no saben de ella en la policía
ni en el hospital.

Que alguien me diga si ha visto a mi hijo,
es estudiante de medicina,
se llama Agustín y es un buen muchacho,
es a veces terco cuando opina,
lo han detenido, no sé qué fuerza,
pantalón blanco camisa a rayas, pasó ante ayer.

Clara Quiñones se llama mi madre,
ella es un alma de Dios y no se mete con nadie,
se la han llevado de testigo
por un asunto que es nada más conmigo
y yo fui a entregarme hoy por la tarde
y ahora vi que no saben quién se la llevó
del cuartel.

Anoche escuché varias explosiones,
tiros de escopeta y de revólver,
autos acelerados, frenos, gritos,
ecos de botas en la calle ,
toques de puerta, quejas por dioses, platos rotos,
estaban dando la telenovela,
por eso nadiemiró pa´fuera.
Avestruz.

Adónde van los desaparecidos,
busca en el agua y en los matorrales
y por qué es que desaparecen,
porque no todos somos iguales
y cuándo vuelve el desaparecido
cada vez que lo trae el pensamiento,
cómo se llama al desaparecido,
una emoción apretando por dentro.

"Buscando América", 1984